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Crónicas de un Científico

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El cuerpo humano: un ejemplo hermoso de ingeniería terrible

No es difícil filosofar sobre el cuerpo humano y reconocerlo como la cima de un diseño perfecto, todo funciona como debe y está donde se supone para cumplir su propósito. Nuestro cerebro, sistema circulatorio y ojos son excelentes ejemplos para ese argumento. Pero te invito a que me acompañes en esta crítica orgánica, a ver si después de leerme piensas que somos el ser biológico perfecto que tanto alardeamos.

 

Hagamos el siguiente ejercicio mental: 

Digamos que eres el/la ingeniero/a que construyó el cuerpo humano. Como ejecutivo/a de este proyecto tuviste todas las herramientas posibles de la biología para crear el Homo sapiens. Buscaste darnos todas las ventajas evolutivas posibles… y tuviste 3.5 billones de años para finalizarlo, el tiempo que le tomó a la naturaleza producir el ser humano moderno. Después de leer lo que está a continuación te preguntaré; ¿Hubieses dado luz verde a este proyecto?

 

Nuestros ojos.

 

Representación gráfica de la luz visible ante nuestros ojos en comparación con la totalidad del espectro electromagnético.

Representación gráfica de la luz visible ante nuestros ojos en comparación con la totalidad del espectro electromagnético.

¿Cómo no considerar nuestros ojos una maravilla del universo? Apreciar los colores en los pétalos de una flor, el arcoíris y demás definitivamente cae como una de nuestras mejores capacidades. Aunque estoy de acuerdo con esa noción, la realidad es que estamos casi ciegos y no lo sabemos. De todas las ondas electromagnéticas que pudiésemos detectar con nuestros ojos, solo vemos 0.0035%. Una mariposa ve más colores en el arcoíris que tú. 

 

Pero seamos prácticos, echemos a un lado el aspecto estético de poder ver más colores. Pensemos en los beneficios evolutivos de ver mas allá de nuestro increíble 0.0035%. No podemos detectar radiación ultravioleta que nos predispone a cáncer, o sea, no tenemos capacidad para determinar si tomar un poco de sol hoy es mas dañino que quizás hacerlo mañana. No podemos ver en infra rojo, lo que nos vuelve ciegos todas las noches. Imagina lo fácil que seria nuestra vida si no necesitáramos luz para nuestro día a día. Y no es que ver rayos ultravioletas o infrarrojos sea una imposibilidad biológica, hay muchos reptiles que pueden ver en infra rojo, y cientos de insectos con la capacidad de detectar luz ultravioleta, y nosotros, ¿pa’ cuando? ¿Es mucho pedir? Y ni hablemos de todos ustedes que solo pueden leerme gracias al cristal que tienen frente a los ojos (a.k.a. espejuelos). 

 

Reacciones alérgicas

 

Camarones, lácteos y maníes son solo algunos de los ejemplos más comunes que tu cuerpo usa como ruleta rusa para establecer una reacción alérgica.

Camarones, lácteos y maníes son solo algunos de los ejemplos más comunes que tu cuerpo usa como ruleta rusa para establecer una reacción alérgica.

Nuestro sistema inmune es la razón por la que una bacteria no nos destruye luego de entrar a nuestro cuerpo a través de una cortadura. Le debemos gran parte de nuestra supervivencia como especie al sistema inmune, y nos falta mucho por aprender sobre él. Sin embargo, después de haberlo alagado, tengo que preguntar, ¿Es verdaderamente necesario morir por comer un maní o un camarón? Esto es lo que puede suceder si nuestro sistema inmune tiene una reacción alérgica que lleve a un choque anafiláctico. Considéralo como un “glitch”. En resumidas cuentas, nuestro cuerpo detecta un alérgeno (e.g. una proteína del maní) y activa mastocitos, estos activan glóbulos blancos que a su vez activan más mastocitos, y así sucesivamente en un ciclo mortal. La histamina que libera este proceso dilata tanto nuestro sistema circulatorio que los fluidos de nuestras venas y arterias se escapan, saturando nuestros tejidos. La peor parte es que la histamina también causa espasmos e inflamación a nuestros bronquios, los tubos principales para el transporte de oxígeno a nuestros pulmones. En muchos casos, si el desafortunado no recibe atención médica inmediata puede morir. Pregunto: ¿Incluirías este sistema de muerte por maní en tus planos para diseñar el cuerpo perfecto?

 

¿Cuál es el vacilón con nuestros orificios corporales?

 

Si estuvieses diseñando un cuerpo perfecto, ¿hubieses hecho que la comida y el aire que necesitamos para vivir pasara por los mismos orificios? Esto garantiza que miles de personas se ahoguen al año mientras comen. Imagina lo práctico que fuese tener dos orificios separados, uno para comer y otro para respirar, podrías beber 4 cervezas a “cul cul” sin asfixiarte, no sé si eso sea práctico, pero es solo para que aprecies las posibilidades. ¿Y a quien se le ocurriría poner un parque de diversiones en frente a un vertedero? La proximidad del ano a los genitales siempre será una fuente de fascinación y confusión para mi. 

 

 

Si las salamandras pueden, ¿porqué nosotros no? 

 

Este Pokémon de vida real se llama Axolotl y es una de las salamandras que tiene la capacidad de regenerar sus extremidades unas 15 veces.

Este Pokémon de vida real se llama Axolotl y es una de las salamandras que tiene la capacidad de regenerar sus extremidades unas 15 veces.

Por lo general, dudo que te pase por la mente envidiar una salamandra, hasta que piensas que ellas tienen la capacidad de regenerar extremidadesWhat? Imagínate que estés cortando carne de cerdo para chicharrones y fua… se te fue un dedo con la cuchilla, y solo piensas “esta bien, me pongo una venda y el mes que viene tendré 10 dedos de nuevo.” La realidad es que los humanos tenemos varios de los genes permiten la regeneración de extremidades en salamandras, pero en nosotros están mas enfocados en cerrar heridas. Si las salamandras lo hacen, y tenemos los genes que permiten la regeneración, ¿porqué nosotros no? Imagina las ventajas evolutivas de poder regenerar extremidades luego de una pelea en los tiempos prehistóricos, o lo entretenido que hubiesen sido programas como “Jackass” si parte de sus chanchullos incluyesen perder una extremidad de vez en cuando por temporada. 

 

La ironía de querer comer lo que no debemos.

 

Nuestro cerebro tiene la capacidad de entender ecuaciones diferenciales, poner un hombre en la luna y curar enfermedades, pero mucha veces no tiene la capacidad de evitar una galleta u otros alimentos altos en azúcares y grasas. Ese deseo insoportable de comer esos alimentos ayudaron a tus ancestros sobrevivir.

Nuestro cerebro tiene la capacidad de entender ecuaciones diferenciales, poner un hombre en la luna y curar enfermedades, pero mucha veces no tiene la capacidad de evitar una galleta u otros alimentos altos en azúcares y grasas. Ese deseo insoportable de comer esos alimentos ayudaron a tus ancestros sobrevivir.

Si ya pasaste los 25 años, probablemente te has familiarizado tanto con ese chichito del area abdominal que ya le pusiste nombre. Aunque las razones para el aumento de peso con la edad no están del todo claras, se sospecha que es una combinación de nuestra vida sedentaria, patrones alimenticios y la perdida de masa muscular con la edad (sarcopenia). Como resultado, a medida nos hacemos más viejos, se almacenan más fácilmente esas moléculas que tanto amamos, los lípidos (a.k.a. la grasa, tu chichito). Sin embargo, ¿no sería menos tortura si nuestro cerebro cambiara sus preferencias alimenticias con la edad? Imaginate cumplir 25 años y que tu cerebro automáticamente cambie tu paladar para ver una ensalada de lechuga y pollo con el mismo deseo que veías una hamburguesa con papas fritas cuando tenias 15 años. Esto definitivamente nos haría menos propensos al sobrepeso y sus complicaciones, y también un poco más feliz.

 

A lo mejor es muy difícil realizar esto biológicamente, pero hay alternativas. Poder decirle al cuerpo que deje de absorber nutrientes cuando ya tenga lo necesario sería una alternativa viable. Esto nos permitiría seguir comiendo fritangas sin tener miedo a perder nuestro 6-pack, pues la comida pasaría por nuestro sistema sin ser absorbido (toma un minuto para imaginar ese paraíso de comer como cerdo y tener cuerpo olímpico). Pero ni eso tenemos. 

 

Una hipótesis evolutiva para nuestro eterno deseo de comidas que engordan es que, en los tiempos de nuestros ancestros, la comida alta en energía (grasas y carbohidratos), era escasa. Tener preferencia por esos alimentos altos en energía era una ventaja evolutiva, ya que nos aseguraban tener la energía necesaria para sobrevivir y… pues, meter mano para pasar nuestros genes a la próxima generación. Fast-foward unos miles de años y tenemos McDonalds y Burger King aprovechándose de estos deseos alimenticios que están incrustados en nuestra genética. Es como si nuestro cerebro estuviese corriendo un sistema operativo atrasado (i.e. Windows 93) y no tuviese la capacidad de hacer el “update” (i.e. Windows 10) para considerar a los cambios alimenticios en nuestra sociedad.

  

Esta lista puede seguir por 100 paginas más. Nuestro olfato casi no sirve, estamos más sordos de lo que imaginas, nuestro cerebro no puede prestar atención continua por más de 20 minutos (la razón por la que termino este escrito aquí). 

 

Habiendo dicho todo esto…

¿Hubieses aprobado este proyecto?

 

Espero que este escrito haya servido para hacerte reír y aprender unos datos curiosos de esa maquinaria biológica que usas todos los días. Ahora puedes querer más a tu cuerpo perfectamente imperfecto, pues sabes un poco más de él. Pero la próxima vez que pienses en el organismo perfecto, quizás seas lo suficientemente sabio para darte cuenta de que no eres tú… probablemente pienses en una salamandra con ojos de mariposa y olfato de perro, etc. 

 

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